Tío Querido

¿Cómo descubrí que mi tío era un asesino? Se me ocurrió en un sueño. Una vez leí que el inconsciente es como un depósito donde uno guarda paquetes de memorias y experiencias de vida, que luego afectan tu comportamiento.

– Desde muy chico tuve una excelente relación con Jorge, hermano de mi mamá. Solía llevarme a ver películas, algunas de esas que mis papas no me dejaban ver. También me enseñaba toda clase de groserías que yo repetía con mis compañeros y me hacían sentir importante. Siempre me preguntaban ¿Dónde aprendiste todas esas palabras? A lo que yo siempre respondía: “Me las enseñó el tío Jorge”.

Todo lo que ocurrió, ocurrió cuando yo tenía alrededor de 17 años. Sí, 17. Pensarán que ya estaba grande y que era muy ingenuo; la verdad es que era un poco ingenuo, pero no puedo decir que no tenía mis ciertas dudas o suposiciones, que con el paso de los años se fueron transformando en verdades. ¿Dónde esta el tío? Preguntaba yo. A lo que me respondían que estaba viviendo en Londres por trabajo. Esa era una de las tantas mentiras que mi familia había inventado para disimular lo que realmente había pasado.

De adolescente acudía a mi tío por cuestiones de mujeres, él siempre sabía la solución perfecta para mi problema, me ayudaba con qué decirles y cómo encararlas. Había tenido relaciones con cientos de mujeres, que caían ante sus trucos y por sobre todo, su gran actitud de ganador. Yo escuchaba atontado sus historias de conquista, deseando algún día tener similares para contarle a mis amigos. Cuando empecé a salir, el tío nos compraba el alcohol, y además, nos prestaba un departamento que tenía en el centro para que podamos tomar con mis amigos e incluso quedarnos a dormir después del boliche.

Recuerdo conversaciones con mi tío en mi casa de Tigre, en donde le preguntaba en qué consistía su trabajo, él contestaba que hacía cosas que no le gustaban mucho al principio, pero con el tiempo les fue agarrando el gusto. Que la gente acudía a él cuando estaba desesperada, necesitando una solución rápida para su vida. Él me contó que siempre resolvía los problemas de la gente que lo contrataba, que los hacía más felices.Era mi ídolo, lo idolatraba mucho más de lo que se puedan imaginar, hablaba de él todo el día; incluso me vestía como él.Me acuerdo que tuve un sueño fuerte, movido, y que al despertarme estaba seguro de que mi tío era un asesino.

Un amigo mío muy cercano, el cual obviamente estaba enterado de todas y cada una de las historias de Jorge, desde hace un tiempo había empezado a dudar ciertas cosas de mi tío. Por supuesto que yo no sólo las negaba sino que llegué a pelearme reiteradas veces con él, a las trompadas, hasta que por la fuerza admitiera que estaba mintiendo. Pero con el tiempo me fueron entrando las dudas, poco a poco. Y ahí fue cuando tuve ese sueño revelador, un antes y un después en mi vida.

Empecé a investigarlo, primero por internet, googleándolo y siguiendo sus pasos en las redes sociales. Luego comencé a espiarlo, a seguirlo. Por días no encontré nada sospechoso, pero aún así, por una cuestión de fuerzas mayores, yo estaba seguro de que aquello que había soñado era real; entonces seguí. Seguí hasta que un día lo encontré con un político de bigotes, yo no era un experto en política, todo lo contrario, pero recordaba a ese bigotudo ya que salía seguido en todos los noticieros y en los canales más importantes que mi papá miraba en casa a la hora de cenar. No pude escuchar qué decían, pero al instante supe que estaban tramando algo raro, vi que el bigotudo le entregó un sobre con plata, ya que mi tío, desconfiado como nadie, se puso a contarla medio a escondidas.

Pasé la noche frente a su casa, en el auto de un amigo para que no me reconociera. Hasta que a eso de las 2 de la mañana salió, y por supuesto, lo seguí. Terminé en General Villegas a unos 18km de Capital Federal. No había luz en las calles, parece que había un gran apagón. Mi tío pasó por una casa pegada a una farmacia grande, frenó el auto y bajó. Llegue a escuchar 3 disparos y luego vi salir a mi tío, rápidamente me fui horrorizado.

No pude dormir en toda la noche, pero al otro día bajé a desayunar con mi familia para no levantar sospechas. Como siempre, papá miraba los noticieros al desayunar para informarse. La noticia del día, que aparecía ininterrumpidamente en todos los noticieros era la de “Triple crimen de General Villegas”.

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